Jóvenes, Valores y Precariedad
por: Gabriel Navarro

En un interesante estudio publicado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud titulado: “Jóvenes y Valores. Un ensayo de tipología” (1), se muestra un panorama de valores entre los jóvenes que es consecuencia de la condición social actual de la juventud, junto a unas ilustrativas tipologías que los agrupan distintamente. En él se afirma que los jóvenes entre 15 y 24 años de edad se vuelven más proactivos e implicados en lo común y mucho más preocupados por el orden y la seguridad. Les importa sobretodo aquello relacionado con su ámbito personal: amigos y personas en quien confiar, tener unas buenas relaciones familiares, ganar dinero o tener éxito en el trabajo. Para sus autores, resulta significativo que el 63,4% manifieste que tiene muy alta importancia el tener un trabajo “sea como sea”, en cualquier circunstancia y condición.

Los valores postmaterialistas (preeminencia de bienestar colectivo y de realización, frente a lo individual y material) crecen más en comparación con lo observado en investigaciones pretéritas (2). Además, muestran una auto-imagen identificada con valores deseables individualmente y rasgos positivos. Los jóvenes parados se orientan más hacia valores materialistas y de satisfacción personal, y valoran menos lo público institucional. Y, a mayor nivel de estudios, más importancia a la dimensión social y colectiva. Parece haber aumentado la tolerancia respecto a aspectos de la moral privada (aborto, adopción por homosexuales). Pero el ítem que más incrementó su admisibilidad, aun con discrepancias entre diferentes tipologías, es la aplicación de la pena de muerte por delitos graves. Expresando, probablemente, una mayor intolerancia frente comportamientos que agreden la seguridad colectiva.

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La crisis incide notablemente sobre las prioridades de los jóvenes frente a la hipotética necesidad de recortes presupuestarios. Los jóvenes preferentemente se niegan a recortar la enseñanza, la sanidad, el fomento del empleo y la ayuda a los pobres. Sin embargo, pierden su apoyo la ayuda a mujeres maltratadas, la asistencia a alcohólicos y toxicómanos, las ayudas a ancianos y minusválidos y los fondos de cooperación al desarrollo. Manifiestan un marco de propuestas ambivalentes: recelo frente a los otros y, al mismo tiempo, un cierto acuerdo en la necesidad de solidaridad colectiva. Por ejemplo, el 27% manifiesta su acuerdo cuando se considera el potencial negativo de la inmigración. Presentando, notablemente, un deterioro en la confianza en instituciones como los partidos políticos, el sistema parlamentario, los sindicados y el sistema judicial.

Nos llama la atención, entre el conjunto de análisis que ofrece este estudio, que de las cinco tipologías de jóvenes que se presentan en función del carácter de sus valores, el grupo más amplio (28,2%) lo constituye el denominado “Despreocupados por lo ajeno: instalados en el presente”, que es el de menor edad y con mayor presencia de mujeres, y no valoran el compromiso político, ni lo que sucede en su barrio o comunidad. Rechazan el incivismo ciudadano pero valoran positivamente las “buenas relaciones familiares”, el “éxito en el trabajo”, una “buena capacitación” y “ganar dinero”. Dos de cada tres de este grupo renuncian a toda opción política; no sienten afinidad por ningún partido o se refugian en el “no saben/no contestan”. Son los que en mayor grado manifiestan desconfianza institucional, principalmente como indiferencia hacia la “cosa pública”, y están menos dispuestos a hacer renuncias por el bienestar de todos. Jóvenes presentistas, despreocupados por lo de afuera, que quieren proteger lo que tienen, defendiendo la seguridad y el orden y apuntándose a un mundo sin sobresaltos, conservador. Aparte, son los mayores consumidores de alcohol de fin de semana.

La observación que hacemos es de qué forma estos valores participan en lo que Alessandro Gentile denomina “efecto cicatriz” que provoca en los jóvenes vivir épocas de recesión económica y sufrir situaciones precarias y de paro involuntario, lo cual retrasa su emancipación y les deja sin futuro (3). Haber atravesado periodos de inestabilidad estructural durante la juventud alimenta la desconfianza hacia las instituciones de gobierno, y se termina confiando más en la suerte que en el esfuerzo personal para tener éxito en la vida.

Paradójicamente, el paro juvenil ha sido un asunto estrella en España en las últimas tres décadas y lo que se ha conseguido en nombre de su lucha, según el profesor Martín Criado, es una serie de reformas laborales que han precarizado el trabajo y eliminado derechos laborales.(4) Una muestra es el demoledor informe “Panorama de la Educación 2014” indicando que el desempleo de los titulados españoles triplica la media de los países de la OCDE, aumentando además la brecha de jóvenes que ni estudian ni trabajan, y aquéllos cuyos contratos son más precarios.

El riesgo radica en que quienes componen el precariado tienen la sensación de que sus vidas e identidades están hechas de retazos deshilvanados, con los que no pueden construirse un relato deseable, combinando formas de trabajo y ocio de modo sostenible, como expresa Guy Standing, y pierden fácilmente su altruismo, tolerancia y respeto por la contestación (5). Si no disponen de una oferta alternativa, pueden acabar inducidos a atribuir sus dificultades a los otros, los extranjeros o colectivos marginales que se encuentran entre ellos.

(Artículo publicado en diario La Verdad de Murcia, el día 16 de septiembre de 2014, edición papel)

REFERENCIAS:

1 Elzo Imaz, J. y Megías Valenzuela, E. (codirectores), Ballesteros Guerra, J.C., Rodríguez Felipe, M.A. y Sanmartín Ortí, A. (2014): “Jóvenes y Valores. Un ensayo de tipología”. Edita Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) 2014.

2 Megías Valenzuela, E. y Elzo Imaz, J. (codirectores) (2006) "Jóvenes, valores, drogas". Edita FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción). (Accesible en: adolescenciayjuventud.org/es/component/zoo/item/jovenes-valores-drogas-2 )

3 Gentile, A. (2014): "Las cicatrices de quien se ha hecho adulto en tiempos de crisis". Artículo publicado en Agenda Pública, Diario.es 31/08/2014 ( www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/cicatrices-hecho-adulto-tiempos-crisis_0_297470335.html )

4 Martín Criado, Enrique, (2005): “La construcción de los problemas juveniles”, Nómadas (Bogotá-IESCO-Universidad Central, Buenos Aires-CLACSO), nº 23, pp. 86-93.

5 Standing, Guy (2011): "¿Quién servirá de voz al precariado que está surgiendo?", en: Sin Permiso. 05/06/11 (original: The Guardian, 1 junio 2011) (Accesible en: www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4212 )

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